Las Mariposas de Iguazu !
Las mariposas Heliconius se alimentan casi en forma exclusiva de polen y néctar de las flores de Passiflora (género de plantas a las que pertenece por ejemplo nuestra enredadera Mburucuyá o Pasionaria). Estas plantas producen sustancias de las que deriva el cianuro para protegerse de los insectos herbívoros.
Pero las Heliconius lo pueden procesar. Sus orugas lo ingieren al comer las hojas y sintetizan su propio veneno, mientras que las mariposas adultas lo obtendrían a partir del polen.
El predador desprevenido con capacidad de aprendizaje (como las aves) que capture una de estas mariposas sabrá que no debe intentarlo nuevamente. Recordará los colores de las Heliconius que actúan como una gran señal luminosa advirtiendo: “no intenten comerme, soy tóxica”.
Ahora bien, ¿por qué tendrán colores llamativos (y no imitadores de especies tóxicas) muchas mariposas no venenosas como las Morpho?
En búsqueda de respuestas los biólogos estudiaron cientos de individuos de más de 120 especies de mariposas de Costa Rica con diferentes niveles de toxicidad.
Sus resultados determinaron:
- Las mariposas no venenosas poseen una gran masa de músculos del vuelo y alas muy grandes.
- Sus cuerpos son más pequeños y livianos en relación a los de las mariposas venenosas.
Cuando experimentaron en forma sistemática con aves y mariposas el juego del “gato y el ratón”, ¿qué crees que encontraron?
Pues como esperaban, las no venenosas resultaron ágiles voladoras capaces de realizar rápidas maniobras y evadir un buen número de los ataques de las aves.
Las Morpho en vuelo normal parecen lentas y fáciles de atrapar. Pero en situación de peligro, el agresor deberá ser muy rápido para no fallar. El mensaje de colores de estas mariposas diría: “¡Acelero muy rápido, no podrán atraparme!”
En cambio cuando están en reposo con las alas plegadas muestran una coloración de camuflaje.